Llegamos a las 7am a la terminal de La Paz. Hacia mucho frio, pero no tanto como en potosi. Nos tomamos un te de coca que preparamos nosotros mismos con lo que nos sobro del tour de la mina. A continuacion enfrentamos el caos que reinaba en la calle, los autos pasan los semaforos en rojo, en contramano, uno puede hacer lo que quiera y la bocina es el saludo en cada esquina. Logramos tomar un taxi y luego un minibus hacia las ruinas de Tiwanaku. El paisaje fue hermoso una vez que salimos de la ciudad.
Llegamos como a las 9 de la mañana y comenzamos a recorrer el lugar. Llegamos antes que el cuidador del museo y pudimos entrar sin pagar jejeje pero al final volvimos para recorrerlo bien.
Lo unico malo de ese lugar es que hay que pagar si o si (B$80) para entrar a cualquier ruina o museo. Habia un hotel, un restoran y nada mas. Tomamos algunas fotos (aunque estaba prohibido) y nos fuimos a comer. Justo despues se largo una lluvia muy fuerte y nos volvimos a la ciudad en un minibus que estaba saliendo en ese momento.
Cuando volvimos a La Paz sacamos pasaje para ir a Coroico, una mini ciudad en medio de la selva. El camino es hermoso, entre las nubes y las montañas nevadas con el precipicio a un lado. El viaje es siempre interesante por lo temerario que es el chofer: pasa los camiones en las curvas y con niebla...
En Coroico la pasamos muy bien. Llegamos de noche, el bus nos dejó en la p`laza que era pequeña pero muy linda. Estaba muy bien arreglada. Se veían pocos turistas extranjeros, mas que nada tuirismos interno. A esa hora en la iglesia, que quedaba en frente de la plaza, estaban en plena misa.
Conseguimos alojamiento en un hostel muy humilde (y barato), luego fuimos a comer pique macho (B$12) estaba muy rico. Esa misma noche compramos un agua ardiente nacional de naranja y lo tomamos en la fresca noche
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