miércoles, 4 de enero de 2012

29/11/11 Las cascadas de Coroico

Nos levantamos temprano para ir a visitar las cascadas del lugar. Desayunamos te de coca con galletitas en medio de la montaña, en un lugar alucinante. Luego caminamos aproximadamente 3 hs por un camino de tierra mientras íbamos fotografiando todas las vistas hermosas de ese lugar.
Finalmente llegamos a la cascada, pasamos por plantaciones de coca y vimos como la secaban para el consumo.
La cascada era bastante alta y tenia como una pileta para que la gente se bañara. Como había mucha gente seguimos camino hasta la siguiente cascada. Ésta ultima no tenia acceso fácil, por lo que tuvimos que entrar entre los arboles y saltando sobre las piedras hasta un punto que no se pudo seguir avanzando. Ahí pudimos ver libélulas de varios colores y otros insectos interesantes.
Seguimos avanzando por el mismo camino y encontramos una tercer cascada. Esta era la mas turística y la mas impresionante. Tuvimos que pagar para entrar (B$2)  y nos encontramos con una caída de agua de unos 50 mts y varios senderos en la montaña que, por supuesto, los recorrimos por completo.
A la salida ya estábamos un poco cansados de tanto caminar, por lo que tomamos un pequeño minibus Nissan en que íbamos solo nosotros 3 de pasajeros (B$15). El pequeño viaje de vuelta fue impresionante, no por el paisaje (que por supuesto era genial) sino porque el camino estaba todo destruido y había llovido muchísimo el día anterior. Hemos quedado anonadados por la manera en que subía ese destartalado vehículo... charcos enormes, desniveles, barro, etc. En un momento dado se encajo en el barro y no había forma de continuar, las ruedas patinaban en el barro y el precipicio a un costado.
Nos bajamos y le ayudamos al chofer a colocar piedras y tierra en la única rueda que traccionaba. Después nos subimos y en la ultima fila de asientos nos pusimos a saltar, hasta que pudimos salir de ese berenjenal (a los saltos claro).
Una vez en el pueblo fuimos a almorzar para luego ir a la terminal. Nos íbamos de vuelta a La Paz.
Llegamos después de 3 hs con los pies agarrotados porque el minibus no era muy cómodo, a Villa Fatima, un lugar no muy lindo. Nos tomamos el ultimo minibus que salia a es hora (8pm) hacia Copacabana.
Atravesamos toda la ciudad, un terrible caos de vehículos en todas las direcciones posibles. El conductor tocaba bocina por cada metro recorrido o incluso menos. Luego pasamos por una zona que parecía un inmenso mercado callejero, con cuadras y cuadras de pequeños puestos. Llovía y era de noche. En una esquina había un muñeco grande como una persona colgado de un poste de luz como si estuviera ahorcado. Bastante raro ese lugar, rogábamos que el bus no se descompusiera justo ahí.
Después de un par de horas de viajar en la oscuridad total y con lluvia siempre presente, el chofer nos informo que ya habíamos llegado al estrecho de Tiquina, un lugar en el que solo se puede cruzar en balsa. El único problema era que a esa hora ya no había mas servicio de balsa. Y tuvimos que hacer una noche forzada en ese lugar: solo había un hotel destruido y bastante caro.
Dormimos como pudimos en esa pocilga y a las 5 am nos paso a buscar el minibus para seguir camino. Subimos con vehículo y todo a una balsa y cruzamos el lago para llegar a Copacabana. Nos volvieron a cobrar B$2 por la balsa. Cuando terminamos de cruzar todo estaba mojado y el bus patinaba para salir de la balsa.
A eso de las 7am llegábamos a la plaza en Copacabana, un lugar donde paraban todos los buses, porque ahí no existe terminal. Estuvimos un rato recorriendo hospedajes para conseguir algo barato, y en eso decidimos partir directamente hacia la isla del sol, ya que era 30 de diciembre y queríamos llegar con un margen de tiempo para conseguir un alojamiento a precio no tan descabellado. A las 8:15 tomamos un bote (B$15 c/u).
Lo primero que hicimos en la isla fue buscar alojamiento. Hay de todo, gente que se aprovecha del turista y cobra locuras solo por estar cerca del lago. Por suerte todavía estaban los precios de la temporada baja y conseguimos una habitación triple con baño compartido a muy buen precio (B$20 c/u) y hasta teníamos nuestro propio balcón!
Una vez instalados nos fuimos a almorzar. Preguntamos por varios restaurantes hasta que dimos con uno excelente y que era realmente barato (B$20), lugar donde no me canse de comer trucha a la plancha. En ese momento recién se estaba despejando el cielo y pudimos almorzar afuera, al sol, disfrutando de la mejor vista del lado sur de la isla.
Esa misma tarde salimos a recorrer a pie todo el lugar. A la noche comimos trucha a la luz de las velas, porque en ese lugar no había electricidad. Lo único malo fue que a la vuelta para llegar al hostel fuimos caminando por la oscuridad y por las piedras mojadas.

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